Tres pasos para desbloquearnos

Firma invitada

Andrés Gómez Vela

@avelagomez

Bolivia está entrando en una fase peligrosa: la del “todo o nada”.

El gobierno de Rodrigo Paz parece creer que dialogar es rendirse; y los sectores movilizados parecen creer que sentarse a hablar es traicionar su lucha. Así se destruye la confianza.

Y cuando la confianza desaparece, nadie quiere dar el primer paso porque teme parecer débil frente a los suyos. Entonces el conflicto deja de tratarse solamente de bloqueos. Empieza a tratarse de algo peor: la ruptura de la convivencia política.

PRIMER PASO

A estas alturas, veo difícil una gran mesa de diálogo pública como las de otros tiempos.

Primero, ambos bandos deberían comenzar acercamientos indirectos y discretos mediante intermediarios con legitimidad:

  • Académicos,

  • Periodistas respetados,

  • Líderes religiosos,

  • Universidades,

  • Organismos internacionales,

  • O personas que todavía generen confianza en ambos bandos.

La pregunta inicial no debería ser: ¿Quién está ganando? La pregunta debería ser: ¿Qué necesitarían ambas partes para comenzar a hablar?

SEGUNDO PASO

Si ese primer puente funciona, entonces toca bajar la temperatura del lenguaje político porque nadie dialoga seriamente mientras lo llaman:

  • Terrorista,

  • Narco,

  • Salvaje,

  • Vándalo,

  • Golpista.

Las palabras también pueden incendiar países y bloquear la mente.

Por eso, ambos sectores tendrían que comprometerse mínimamente a:

  • Bajar discursos violentos;

  • Evitar provocaciones;

  • Reconocer al otro como actor legítimo;

  • Y reducir la confrontación.

TERCER PASO

Luego vendría lo más difícil: escucharse en medio del conflicto. Ahora, no después.

Se podría comenzar por acuerdos humanitarios: garantizar paso para hospitales, ambulancias, medicamentos, casas de acogida y alimentos.

Después recién entrar a la agenda política de fondo porque el problema ya no es solamente técnico, es político.

Aquí ambos lados tienen responsabilidades.

El gobierno debería mostrar apertura política real, no solo discursos. Y los movilizados que bloquean también deberían preguntarse si la consigna: “renuncia o nada” no está cerrando cualquier salida posible.

Cuando una sociedad entra en lógica de eliminación del otro, el resultado suele ser más radicalización, más represión, más crisis económica y más odio.

Al final, nadie gana, ni el gobierno, ni los movilizados, ni tú, ni yo. Todos perdemos.

📅 21/05/2026

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