Bloqueadores destruyeron trancas y quemaron viviendas de funcionarios de Vías Bolivia en Achica Arriba y Copata
El personal de Vías Bolivia tuvo que refugiarse en una bóveda mientras los movilizados atacaban con dinamita la caravana humanitaria en la ruta La Paz – Oruro.
La turba que atacó el sábado la tranca de Achica Arriba, en la carretera La Paz – Oruro, no solo destruyó las instalaciones de peaje de Vías Bolivia, sino que también incendió las viviendas de los recaudadores de la entidad.
Según reportó el Ministerio de Obras Públicas, los movilizados además frenaron la caravana del corredor humanitario utilizando dinamita y posteriormente tomaron la tranca de Copata en medio de escenas de violencia.
“El personal tuvo que refugiarse en una bóveda para evitar ser dañado por la violencia de los bloqueadores”, informó la cartera de Estado.
El director de Vías Bolivia, Raúl Bueno, condenó los ataques y afirmó que “ninguna persona o grupo puede exigir reivindicaciones transgrediendo los derechos de los demás”.
La autoridad señaló que la institución apuesta por métodos democráticos y pacíficos para resolver conflictos y denunció que las amenazas no solo se registraron en Achica Arriba, sino también en otras estaciones de peaje.
“Confiamos en que las autoridades encargadas de la seguridad del Estado tomen las acciones necesarias para resguardar nuestras instalaciones y los bienes públicos”, sostuvo.
Bueno indicó además que instruyó al personal priorizar el resguardo de la vida de los funcionarios y proceder al cierre de las estaciones de peaje que se encuentren bajo amenaza.
Asimismo, se activaron canales de coordinación y comunicación interna ante la escalada de violencia registrada durante el operativo del corredor humanitario.
“Repudiamos con vehemencia estos actos de violencia manejados por intereses políticos”, afirmó el director de Vías Bolivia, quien también rechazó la “violencia extrema” ejercida contra las estaciones de cobro y sus trabajadores.
Horas antes de los destrozos, la caravana había logrado avanzar por sectores como Senkata y Ventilla, aunque ya existían señales de resistencia y agresiones aisladas contra vehículos policiales y motorizados de apoyo.
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