Hartos de los bloqueos, vecinos de El Alto enfrentan y expulsan a grupos que pretendían cerrar calles y negocios
Residentes de Faro Murillo, Villa Dolores, Cruce Villa Adela, Juana Azurduy, Mercedario y Villa Adela salieron a las calles para exigir libre tránsuito. “¡Queremos trabajar, no a los bloqueos!”, gritaban mientras se enfrentaban a los manifestantes.
Foto referencial.
La paciencia de los vecinos de El Alto llegó a su límite. En varias zonas de la ciudad, ciudadanos decidieron enfrentar por cuenta propia a los grupos que mantenían cercos viales y pretendían cerrar negocios. Los residentes evidenciaron su hartazgo acumulado y exigieron el derecho a circular libremente para poder trabajar.
Una vecina del sector del Obelisco lanzó una dura crítica contra los dirigentes de los bloqueos. “¡Los dirigentes se llenan los bolsillos, multas y multas y multas, más multas! La gente se deja manejar como oveja, como ganado nos manejan”, exclamó. Además, otros pobladores denunciaron que ninguna de las personas movilizadas era residente de la zona, lo que encendió aún más la indignación popular.
Una reportera en el lugar describió el tenso momento. “En este momento existe un enfrentamiento entre los manifestantes, los bloqueadores y vecinos de la zona Villa Dolores. Estamos exactamente a la altura del teleférico morado de Faro Murillo, en la Avenida Panorámica. Los vecinos han salido a enfrentarse con los bloqueadores. Hay mucha molestia”, relató.
En el Cruce Villa Adela, los habitantes manifestaron su hartazgo de forma contundente. La tensión subió cuando los vecinos impidieron que los bloqueadores intentaran cerrar los comercios de ese sector. “¡Fuera bloqueadores, fuera bloqueadores!”, coreaban mientras empujaban a los intrusos. “20 años han mamado del Estado, no sean sinvergüenzas”, exclamó otro vecino, visiblemente molesto.
Un comerciante de la zona explicó su postura con crudeza. “Yo no vivo del Estado, vivo día a día. Nosotros tenemos tiendas, pagamos alquileres. Si quieren bloquear, que vayan a bloquear a su calle y a su zona. Nadie les va a molestar. Porque aquí no está ninguno de mis vecinos para ir a bloquear. Son personas de otra calle, de otro lugar vienen”, denunció. Ante la presión popular, los bloqueadores comenzaron a retroceder.
En la zona Mercedario, los residentes también se organizaron rápidamente para evitar el cierre de vías. Videos difundidos en redes sociales muestran cómo los vecinos impidieron el bloqueo y expulsaron a un grupo que llegó desde otro sector, ante el temor de posibles saqueos. “¡Mercedario se respeta!”, se escuchaba entre la multitud. “¡Déjennos comer!”, reclamaban mientras denunciaban que los bloqueadores pretendían saquear sus tiendas.
Sin embargo, una de las bloqueadoras también expresó su frustración, pero desde otra trinchera. “Yo tengo mi auto. Mi auto me la ha arruinado la gasolina basura. Voté por Rodrigo Paz y en seis meses no mejora nada”, protestó. Su reclamo evidenció que el descontento no es exclusivo de un bando, sino que atraviesa a toda la sociedad.
“Todos nos afectamos. Nos peleamos como enemigos entre bolivianos. Somos bolivianos. Carajo, ¿por qué m**rda tenemos que pelearnos, enfrentarnos de esa manera?”, expresó indignada otra vecina. Mientras tanto, los vecinos de Faro Murillo, Villa Dolores, Villa Adela y Mercedario lograron, al menos por unas horas, recuperar sus calles.
La jornada dejó una lección clara: la paciencia ciudadana se agotó. Frente a la inacción del Estado, los barrios decidieron tomar la justicia por su propia mano para defender su derecho a trabajar y a vivir sin el acoso de los cercos viales.
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