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Helga Velasco: desinformación y discurso de odio se normalizan en nombre de la libertad de expresión

La periodista advierte que el país atraviesa una crisis informativa sin precedentes, donde la inmediatez y la búsqueda de interacciones están desplazando la verificación de datos. Velasco insta a sus colegas a no confundir el periodismo con el activismo ni a amplificar narrativas diseñadas para manipular a la opinión pública.

📅 29 de mayo de 2026 ✍️ Redacción Jesús Vargas

Foto referencial.

Bolivia enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años, pero no solo por su crisis política o económica. El principal insumo del trabajo periodístico, la información, está contaminado. Así lo advierte Helga Velasco, periodista boliviana, quien lanzó una reflexión dirigida a sus colegas en medio de un ecosistema digital donde la desinformación crece sin control.

Velasco señala que la desinformación se ha instalado como parte del paisaje cotidiano y que negar esta realidad ya no es posible. A su juicio, junto a este fenómeno se expande otro igualmente peligroso: el discurso de odio. Ambos, alerta, encuentran terreno fértil en la urgencia por publicar primero y acumular audiencia.

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La comunicadora manifiesta su preocupación al observar cómo principios fundamentales del oficio están siendo relegados. La rigurosidad, el contraste de fuentes, la verificación de datos y la ética profesional no pueden convertirse en elementos secundarios, sostiene. En ese sentido, recuerda que la verificación no es solo una especialidad, sino una obligación esencial de todo periodista.

Una de las distinciones clave que plantea Velasco es la siguiente: una noticia no puede ser falsa por definición. Lo que existe es la desinformación, es decir, contenido fabricado o manipulado para engañar, polarizar, generar reacciones emocionales o favorecer intereses particulares. Ese material, enfatiza, no debe convertirse en insumo para el trabajo periodístico ni ocupar espacios destinados a la información seria.

El punto más álgido de su llamado tiene que ver con el uso distorsionado de la libertad de expresión. Velasco alerta que, bajo ese argumento, se están normalizando mensajes que no constituyen opiniones ni debates legítimos. Habla de expresiones racistas, discriminatorias, misóginas, intolerantes hacia creencias religiosas y discursos que promueven la violencia, la confrontación e incluso escenarios de guerra civil entre bolivianos.

Frente a este panorama, la periodista es tajante: el periodismo no puede ser un simple repetidor de mensajes. Su deber es contextualizar, contrastar y ofrecer el contrapeso indispensable de la democracia, la convivencia pacífica y el respeto a los derechos fundamentales.

No podemos contaminar nuestro trabajo con desinformación ni convertirnos en amplificadores de discursos de odio, advierte Velasco. Tampoco contribuir al miedo, la incertidumbre o la ansiedad colectiva difundiendo contenidos sin verificar o reproduciendo narrativas diseñadas para manipular.

La periodista recuerda un dato revelador: la desinformación puede llegar a ser hasta seis veces más viral que la información verificada. Esto ocurre, explica, porque está diseñada para apelar a las emociones más intensas y provocar reacciones inmediatas, ya sea para obtener beneficios económicos mediante engaños, promover intereses políticos o impulsar agendas que no responden al bien común.

"Somos periodistas. No somos activistas ni voceros políticos", enfatiza Velasco. Su tarea, reitera, no es favorecer ni destruir a ninguna de las partes en conflicto, sino informar con rigor, independencia y responsabilidad para que la ciudadanía pueda tomar decisiones basadas en hechos y no en emociones manipuladas.

El llamado que hace a sus colegas es fraterno pero firme: verificar, contrastar, consultar fuentes, contextualizar y actuar con responsabilidad. Hagamos periodismo. No activismo. No contenido viral construido a costa de la verdad, sentencia.

Velasco concluye con una reflexión contundente: la desinformación es, en esencia, la negación del periodismo. Y frente a ella, los profesionales de la información no pueden ser cómplices de su expansión. "Bolivia nos necesita hoy más que nunca", afirma, y cierra con un mensaje de defensa de la verdad, la ética y el oficio.

📅 29/05/2026 3,572 Lecturas

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